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Verdugo

En la sombría y empedrada ciudad de Eldoria, donde las sombras danzaban al compás de las campanas de la catedral, vivía un hombre conocido solo como "El verdugo". Su rostro, perpetuamente oculto tras una capucha de cuero oscuro, era un lienzo de misterio, y sus manos, callosas y fuertes, portaban el peso de la justicia severa de la época.

Su nombre real se había desvanecido con los años, reemplazado por el eco de su oficio. Cada amanecer, mientras la niebla aún se aferraba a las calles como un sudario, El Ejecutor se dirigía a la plaza del mercado, donde el patíbulo se erguía como un árbol desnudo contra el cielo gris. El aire se cargaba de un silencio expectante, roto solo por el murmullo de la multitud reunida, una mezcla de curiosidad morbosa y resignación sombría.

Su hacha, una reliquia de acero pulido y mango de roble oscuro, brillaba bajo la luz incierta del alba. No era un arma de guerra, sino una herramienta de finalización, un instrumento de precisión forjado para la tarea que le aguardaba. Cada golpe era un acto deliberado, un movimiento medido que reflejaba años de práctica y una comprensión sombría del ciclo de la vida y la muerte.

Los condenados, a menudo encorvados por el miedo y la desesperación, rara vez alzaban la vista hacia él. Sabían que su destino estaba sellado, y la figura del verdugo era la última visión que tendrían de este mundo. Sin embargo, en la mirada fugaz de algunos, El verdugo a veces percibía no solo terror, sino también una extraña calma, una aceptación del fin inevitable.

Una vez, un joven ladrón, acusado de robar pan para alimentar a su familia hambrienta, se arrodilló ante él. Sus ojos, claros y llenos de una súplica silenciosa, se encontraron con la sombra de la capucha del verdugo. En ese instante, El verdugo sintió el peso de su propia humanidad, una carga que llevaba con la misma discreción que su pesada arma. Ejecutó su deber con la eficiencia de siempre, pero la imagen de esos ojos lo persiguió durante días, un recordatorio de las líneas borrosas entre la justicia y la crueldad, entre el deber y la compasión.

Creando un Verdugo

La muerte es una parte importante de la vida. También es importante saber cuándo quitar una vida y cuándo perdonarla. Esa es una pregunta que todos los verdugos tienen que hacerse en un momento dado de sus vidas. Algunos confían en el juicio de otros, evadiendo la responsabilidad. Algunos luchan con el símbolo que representa su arma. Algunos llegan a hacer un pacto con la propia muerte.

Al crear un personaje verdugo, piensa en su relación con la muerte que causan. ¿Toman el juicio en sus propias manos? ¿O siguen la voluntad de otros? ¿Disfrutan lo que están haciendo? ¿O simplemente no hay nadie más dispuesto a hacer lo que hay que hacer?

Construcción rápida

Puedes crear un Verdugo rápidamente siguiendo estas sugerencias. Primero, haz que la Fuerza o la Destreza sean tu puntuación de habilidad más alta. Tu siguiente puntuación más alta debería ser Constitución. Segundo, elige el trasfondo de soldado.

Equipo

Comienzas con el siguiente equipo, además del equipo otorgado por tu trasfondo:

  • (a) una gran hacha o (b) una espada larga
  • (a) dos dagas o (b) tres jabalinas
  • (a) cota de malla o (b) cota de anillos
  • Una Mochila de Explorador

Créditos al arte de Damian Mantur

  Origen: Manual Necrético

  Puntos de Golpe: d10

  Requisitos para multiclase: Fuerza y Destreza de al menos 13.

Crear personaje Verdugo
Medium

Tabla de Verdugo

A continuación puedes ver los rasgos, selecciones y otras mejoras que conseguirás según vayas progresando en esta clase. Puedes pasar el ratón por encima para obtener un resumen de cada rasgo o hacer click para ver los detalles en una vista modal.

Rasgos de clase

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