Enano ancestral

Las leyendas son ciertas: los enanos están hechos de piedra. O, mejor dicho, lo estuvieron alguna vez. Fueron extraídos de la tierra a partir de piedras preciosas y moldeados en su forma por los dioses, que amorosamente les otorgaron consciencia. Pero la forma en la que moldearon a los enanos en el pasado difiere notablemente de la que conocemos hoy.
Enanos de antaño estaban hechos de piedra o metales, lo que daba lugar a dos apariencias distintas. Aquellos que podían rastrear su linaje a la piedra tenían piel que brillaba como minerales y estaba veteada como el mármol, y la gema utilizada en su creación crecía sobre sus cabezas como si fuera cabello. En cambio, los que nacían de metales poseían un brillo y lustre metálico en la piel, y metal fundido fluía desde su cuero cabelludo y su mandíbula inferior en lugar de cabello.
En esta etapa de la historia enana, los enanos no minaban para fabricar, sino para reproducirse. Encontraban gemas y las imbuían de magia para que algún día crecieran y se convirtieran en otro enano. Y la magia que usaban no era otra que magia arcana. Los enanos una vez adoraron a una deidad enana de lo arcano, pero también de la fertilidad, ya que así es como se reproducían. Esta diosa era una figura maternal, en contraste con el lugar paternal de Moradin en el panteón, y lo arcano estaba asociado no solo al conocimiento, sino también a la crianza.
Fue gracias a la guía de esta deidad que los enanos dominaron el arte de lo arcano y luego lo transformaron de un arte en una ciencia. En ese momento, los practicantes de magia solo podían pedirle a la Trama que hiciera lo que deseaban. Los enanos, en cambio, lograban que la Trama hiciera lo que ellos querían. Eran artesanos como los enanos de hoy, pero artesanos de conjuros; fueron los primeros en anotar fórmulas y medir componentes arcanos para registrar los primeros conjuros. Y usaban lo que tenían más a mano para elaborarlos: las gemas y metales que componían sus propios cuerpos. Tallaban las gemas de sus barbas y vertían el metal de su cabello, y con esos ingredientes creaban magia. Bajo la mano guiadora de su diosa arcana, se convirtieron en los primeros expertos arcanos.
Y entonces, esta deidad desapareció. Hay un vacío en los registros enanos. Un vacío lo suficientemente grande como para hacerles olvidar que alguna vez nacieron de la piedra. Su apariencia anterior y su forma de vida fueron destruidas, borradas junto con esta misteriosa deidad y su aún más misteriosa muerte.
Sea cual fuere la causa de su desaparición, algo había roto por completo el vínculo entre los enanos y lo arcano. Incapaces de obtener componentes mágicos de sus propios cuerpos y sin guía divina para practicar la magia —ni siquiera pudiendo recordar que alguna vez lo hicieron—, podría pensarse que los enanos simplemente olvidarían el arte de los conjuros y lo arcano.
Pero el espíritu industrioso es más fuerte que la piedra más dura. Los enanos volvieron a la minería, no para criar hijos, sino para encontrar las gemas y metales de los que alguna vez provinieron y seguir los conjuros que ellos mismos habían escrito, aunque no recordaban haberlo hecho. Donde antes fabricaban conjuros, los enanos aprendieron a fabricar artefactos. Con el tiempo, y a lo largo de siglos, los enanos encontraron su propio camino de regreso a lo arcano. Hoy en día, pocos eruditos enanos creen en la dudosa teoría de que los enanos provienen de la piedra, y menos aún creen que alguna vez tuvieron apariencia metálica o pétrea.
Excepto que la recientemente forjada conexión arcana de los enanos ha despertado algo dentro de ellos. Se habla de enanos nacidos de padres magos que exhiben gemas en sus cabezas y barbas, o metal fundido como cabello. Incluso hay rumores de clanes de antiguos enanos que aún conservan la apariencia que una vez tuvieron todos los enanos, encerrados en la piedra, en letargo. Preservados como vetas de metales preciosos y gemas, listos para que sus hermanos minen más profundo y los liberen de su prisión terrestre, para que puedan contar la historia de lo que realmente ocurrió con el pueblo enano.
Origen: Antonio Demico (Pointy Hat)
Legado de Enano
Rasgos raciales Enano ancestral
Tu personaje Enano ancestral tiene unos cuantos rasgos en común con el resto de miembros de su raza:
Velocidad. 9 metros
Resistencia ancestral. Tienes resistencia al daño necrótico. También tienes ventaja en las tiradas de salvación para evitar o terminar la condición de petrificado.
Aguante enano. Tus puntos de golpe máximos se incrementan en 1 y aumentarán en 1 más cada vez que subas un nivel.
Forjaconjuros. Cuando lanzas un conjuro, ignoras todos los componentes materiales que no tengan coste especificado en el conjuro, y el coste de cualquier componente material especificado se reduce a la mitad para ti. Además, como acción de Ayudar, puedes hacer que otra criatura se beneficie de este rasgo para el próximo conjuro con componentes materiales que lance en el siguiente minuto. Puedes usar esta acción un número de veces igual a tu bonificador de competencia, y recuperas todos los usos gastados cuando terminas un descanso largo.
Rasgos raciales Enano
Como legado de Enano, tu personaje comparte también los rasgos de su especie:
Resistencia enana. Tienes resistencia al daño de veneno. También tienes ventaja en las tiradas de salvación para evitar o poner fin al estado de envenenado.
Visión en la oscuridad. Tienes visión en la oscuridad hasta 36 metros.