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Kijani

Exteriormente serenos, los kijani se parecen a humanoides esbeltos con una gran afinidad por su hogar selvático. A pesar de su apariencia mayormente humana, los kijani son criaturas vegetales. Al igual que su aspecto físico, su aire de calma contemplativa es solo un velo que oculta la verdad: los kijani albergan un fuego de ira en su interior. Casi destruidos por una tragedia hace mucho tiempo, toda la raza lleva las brasas de aquel encuentro con la aniquilación y debe luchar constantemente para no dejar que la rabia los consuma.

A pesar de sus profundas cicatrices emocionales, los kijani son realmente hospitalarios, y cualquier criatura que los trate con cortesía y respeto puede ganarse aliados de por vida.

Los kijani son criaturas delgadas; los machos miden alrededor de 1,65 m y las hembras poco menos de 1,52 m. A pesar de su figura ligera y sus extremidades largas y delgadas, los kijani son robustos. Como criaturas vegetales, sus cuerpos son compactos y más pesados de lo que su silueta sugiere: los machos superan los 86 kg, y las hembras rondan los 73 kg. Su piel y cabello revelan inmediatamente su naturaleza, ambos de un verde intenso.

Son criaturas bellas, con rasgos deslumbrantes y piel lisa. Sus ojos son grandes, con pupilas verdes sólidas. Los kijani se mueven con gracia, como jóvenes árboles meciéndose en una brisa cálida. Aunque pueden mostrar gran velocidad y agilidad cuando es necesario, normalmente se desplazan de manera sinuosa, con movimientos deliberados y seductores, como si danzaran lentamente a través de la vida.

Durante eones, los kijani habitaron pacíficamente la selva densa, apenas notados por los poderosos que cubrían el mundo con su imperio en tiempos antiguos. El cambio llegó con la llegada de un círculo de druidas humanos. Los kijani los acogieron, compartiendo su profundo conocimiento de la naturaleza y la magia que fluye por ella.

Su amabilidad trajo el desastre: los druidas, usando el saber kijani, invocaron un avatar de la naturaleza que devastó y dominó la selva, tratándola como un juguete personal. Los kijani huyeron de su poder mutante y controlador, pero la mitad de la raza se perdió. Los restantes fueron esclavizados o buscaron refugio en selvas lejanas al sur.

Este éxodo dejó cicatrices profundas. Los kijani mantienen su relación pacífica con otros seres vivos, pero la ruptura de su raza encendió la furia que los atormenta. Luchando contra el miedo y la ira hacia la gran bestia, los kijani buscan reconstruirse mediante el Gran Cambio: su objetivo es abandonar por completo su naturaleza vegetal y convertirse en mamíferos.

  Origen: Kobold press

Rasgos raciales Kijani

Tu personaje Kijani tiene unos cuantos rasgos en común con el resto de miembros de su raza:

  Velocidad. 9 metros9 metros30 pies6 casillas

  Tipo de criatura. Eres planta.

  Furia contenida. Cuando estás gravemente herido, tus instintos básicos te llevan a la furia. Mientras estés Maltrecho, tienes acceso a las siguientes opciones:

  • Una vez por turno, cuando aciertas con un ataque con arma, infliges 2 (1d4) de daño adicional.
  • Como reacción, cuando eres golpeado durante tu furia, puedes sumar 2 a tu CA contra ese ataque. Debes poder ver al atacante para usar esta reacción.

  Nacido de la planta. Aunque entras en un estado de letargo durante los descansos largos similar al sueño de otras criaturas, eres inmune a cualquier efecto que te obligue a dormir. Al alcanzar el nivel 7, puedes lanzar el conjuro Hablar con plantas como un conjuro de nivel 3 una vez al día, recuperando su uso tras un descanso largo. La Sabiduría es tu característica de lanzamiento para este conjuro.

  Raíces del pasado. Tienes competencia en una de las siguientes habilidades a tu elección: Conocimiento arcano, Historia, Naturaleza o Religión.

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