Velocista

Feérico Diminuto, Caótico malvado
Con una velocidad mayor que la que el ojo puede percibir, un velocista tan sola deja tras de sí un rastro borroso de color. Solo cuando deja de correr se vuelven evidentes su forma pequeña y delgada y sus ojos crueles y fríos.
Los velocistas deben su existencia (y su tormento) a la Reina del Aire y la Oscuridad, la temible gobernadora de la Corte Crepuscular. Los antecesores de los velocistas eran un pueblo vago y egocéntrico que tardó demasiadas veces en responder a las convocatorias de la reina. Para apremiarles y enseñarles a obedecerla, la reina los encogió y aceleró sus relojes internos. La maldición de la reina les otorgó una velocidad increíble, pero también apresuró su paso por la vida: ningún velocista vive más de 15 años.
El reino mortal es un lugar agotador a los ojos de un velocista: un huracán avanza lentamente por el cielo, una lluvia torrencial desciende hacia la tierra como relajados copos de nieve y los relámpagos se arrastran serpenteante de una nube a otra. El mundo lento y aburrido parece estar habitado por criaturas aletargatadas cuya habla profunda y sonora carece de significado.
Para otras criaturas, el velocista es imperceptiblemente rápido y se desvanece dejando tras de sí un contorno borroso en cuanto se mueve. Su risa cruel es un estallido de sonidos raudos y cortos; su voz, un chillido estridente. Otros seres solo pueden ver, escuchar y comprender adecuadamente a un velocista cuando este actúa despacio a propósito (algo que prefiere no hacer). Un velocista "quieto" nunca lo está del todo, sino que camina de un lado al otro y se desplaza por el mismo lugar como si no pudiera aguantarse las ganas de largarse de nuevo.
Los velocistas tienen una naturaleza caprichosa y siempre andan tramando algo. Un velocista pasa la mayoría del tiempo haciendo jugarretas a las criaturas más lentas. Rara vez desaprovecha la oportunidad de enredar los cordones de los zapatos de una persona, de moverle el taburete a una criatura que está a punto de sentarse o de desabrochar una silla de montar mientras nadie mira.
No obstante, su malicia astuta no se conforma con este tipo de travesuras. No cometen asesinatos directamente, pero los velocistas pueden arruinar la vida de los demás de muchas formas, como robando una carta importante, birlando las monedas que se recaudan para los pobres o poniendo un artículo robado en el bolso de otra persona.
Origen: Las tierras más allá de Brujaluz - Bestiario y Equipo
Categoría: Monstruo
Clase de armadura: 16
Iniciativa: +6
Puntos de Golpe: 10 (3d4+3)
Valor de desafío: 1 (200 PX)
Velocidad: 120 pies
| Fue | Des | Con | Int | Sab | Car |
|---|---|---|---|---|---|
| 4 (-3) | 23 (+6) | 13 (+1) | 10 (+0) | 12 (+1) | 7 (-2) |
Habilidades: Acrobacias +8, Juego de Manos +8, Percepción +5, Sigilo +8
Sentidos: Visión en la oscuridad 60 pies, Percepción pasiva 15
Idiomas: Común, Silvano
Rasgos
Evasión. Si el velocista es victima de un efecto que le permita hacer una tirada de salvación de Destreza para recibir solo la mitad del daño, no recibirá daño alguno si tiene éxito en la tirada de salvación y solo la mitad si falla, siempre que no esté incapacitado.
Movimiento borroso. Las tiradas de ataque contra el velocista tienen desventaja a menos que el feéríco esté incapacitado o su velocidad sea 0.
Acciones
Ataque múltiple. El velocista realiza tres ataques con dagas.
Daga. Ataque con arma cuerpo a cuerpo o a distancia: +8 a impactar, alcance 5 pies, o 20/60 pies, un objetivo. Impacto: 8 (1d4 + 6) de daño perforante